¿Quién no fantaseó alguna vez con mirarse al espejo y encontrarse con un cuerpo tallado, de músculos prominentes y abdominales perfectamente definidos? Alejandra Lazarte es una de esos pocos privilegiados que no tiene necesidad de imaginarse nada, ya que no sufre el problema de la distorsión entre lo que uno quisiera y lo que hay. Sin embargo, lo de privilegio va entre comillas. Lo suyo, más allá de cierto favor genético, es fruto de la estricta disciplina a la que debe subyugarse un profesional del fitness. Como bien aconseja el dicho, no se debe envidiar el progreso del otro sin conocer sus sacrificios.
Ahora bien, antes que nada conviene definir qué se entiende por fitness. Vale hacerlo de manera residual, disociándolo del fisicoculturismo. “El fitness va más por lo funcional y estético, se buscan cuerpos trabajados pero estilizados, mientras que en el fisicoculturismo, se trata desarrollar la musculatura. Cuanto más ‘inflado’, mejor”, explica Alejandra, que lleva poco más de un año como profesional.
“Un nutricionista de Córdoba, Diego Castello, vio en las redes sociales unas fotos que me había sacado para promocionar el gimnasio de un amigo, y me ofreció dedicarme a esto. Acepté, por supuesto, aunque sabía que tendría que hacer un gran esfuerzo y respetar al pie de la letra todo lo que me pidieran”, cuenta.
Desde entonces, su cotidianidad cambió completamente. Y que es ahí está la cuestión: alcanzar una figura como la de ella implica renunciar a muchos (malos) hábitos enquistados en la rutina del ser humano promedio. Por caso, comer cualquier cosa y a cualquier hora, o incluso acostarse tarde. “Como seis veces al día para mantener el metabolismo trabajando. No te voy a mentir: a veces sí cuesta hacer dieta. Por ahí me agarran unas ganas terribles de comerme una pizza entera o algo dulce, que me encanta. Y por eso, ahora que no estoy en época de competencia, me permito un helado o un alfajor. Pero solo de vez en cuando, porque sino te acostumbrás y después es difícil volver”, admite.
Eso sí, ese tipo de licencias quedan totalmente prohibidas cuando se avecina algún torneo y su preparación entra en fase precompetitiva. “Ahí empezás a ceñir la dieta, a hacerla más estricta. Eliminás todo tipo de azúcares y de grasas, y te limitás a los alimentos con mucha proteína, como el pollo y los huevos, a fin de ganar musculatura y quedar más marcado. Y también te quedás más en tu casa, porque la calle está llena de tentaciones. Veo una torta y me quiero tirar de cabeza, ja ja. Y también se complica salir con amigos, porque es muy difícil verlos a ellos comiendo de todo, y vos con tu viandita. Me pasó que en un trabajo que tenía antes, mis compañeros se pedían café con leche y facturas o tortillas calentitas, y yo al lado con té verde y pollo. Me quería matar”, recuerda Alejandra, que hace algunos meses compitió en el Arnold Classic Brasil, uno de los mayores eventos internacionales de culturismo, creado por el mítico Arnold Schwarzenegger. Fue la única representante tucumana, y viajó junto a la salteña Susana Aramayo. “Quedé seleccionada entre las 15 mejores de la categoría de 1,60 metro, que es muy difícil porque somos muchísimas las de esa estatura. Tengo la intención de volver a competir el año que viene”, asegura “Ale”, quien desde que volvió de Brasil bajó un cambio y hasta se permitió ponerse de novia. “Para estar con una chica que se dedica a esto, un hombre tiene que ser seguro de sí mismo. Sino, se hace la cabeza cuando te ve salir en fotos con poca ropa”, advierte.
Consejos
Un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud ubica a Argentina entre los países con mayor índice de sobrepeso del mundo. Alejandra, que actualmente trabaja de personal trainner y algo conoce de hábitos alimentarios, lo corrobora. “Tenemos una muy mala cultura de alimentación. La gente consume harinas, grasas y azúcares en exceso. Además, existe una confusión: se cree que hacer dieta significa no comer, o comer poquito, y eso es un error, porque tu metabolismo se hace más lento y eso no sirve. Tenés que alimentarte bien, de forma saludable y regular. La dieta es lo principal. Y también es clave tener paciencia. No todos los cuerpos funcionan igual, y lo peor que se puede hacer es caer en esos métodos para bajar muchos kilos en pocos días. No son saludables y hasta pueden ser peligrosos”, aconseja.
“Casi tan importante como hacer ejercicio también dormir las horas que corresponde, porque ahí es cuando el músculo se recupera. Si no lo exige demasiado, a la larga se desgasta. Por eso mismo decidí no competir este año en el Argentino de fitness que se hace este mes en Buenos Aires. José Rearte, un juez y personal trainner muy importante de Córdoba, me dijo que yo llevaba mucho tiempo en rutina de competencia, así que me sugirió parar. Además, ya competí internacionalmente, así que no tiene sentido bajar al nivel nacional”, comenta “Ale”, cuyo próximo gran objetivo es en noviembre: la selección para la edición 2016 del Olympia, lo que vendría a ser el equivalente al Mundial, pero del fitness y fisicoculturismo.
“Es mi objetivo final. Es lo máximo de lo máximo. Después de eso y el Arnold, creo que ya me puedo despedir del mundo competitivo y tener una vida un poco más normal, je”.